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Consenso sobre mecanismos de accion de los anticonceptivos hormonales.

Introducción:


La anticoncepción hormonal basa su alta efectividad en la inhibición de la ovulación como mecanismo de acción. El desarrollo de la anticoncepción hormonal en la década del 50 tuvo su origen en el conocimiento de que la ovulación es suprimida durante el embarazo y la progesterona es la responsable de este mecanismo. A fines de esa década, la investigación farmacéutica permitió obtener la síntesis de sustancias progestacionales que, administradas junto con otras sustancias estrogénicas, inhibían la ovulación - mereciendo la denominación de anovulatorios - y por ende prevenir el embarazo; iniciando la era de la anticoncepción hormonal.

Mecanismo de acción de los anticonceptivos hormonales
:

El claro efecto anovulatorio de los anticonceptivos hormonales combinados -orales, inyectables, parches, anillos vaginales - queda demostrado por el notable efecto bloqueante ejercido sobre la producción hipotalámica de la hormona liberadora de gonadotrofina (Gn-RH). Por un lado, se observa una fuerte inhibición de la hormona foliculoestimulante (FSH) ejercida por el estrógeno exógeno y, por otro lado, una inhibición del pico de la hormona luteinizante (LH) por el componente progestínico del anticonceptivo.

Por ende, la administración de anticonceptivos combinados inhiben el desarrollo folicular, la ovulación y la formación del cuerpo lúteo. Esta inhibición se ve reflejada en una marcada reducción de la secreción de estradiol ovárico y la ausencia de la producción de progesterona.

Respecto a los anticonceptivos con progestágenos solos, el mecanismo de acción presenta una combinación de acciones: provocan un disbalance a nivel de la función hipotálamo-hipofisaria y también a nivel del cuello uterino; modifican, el moco cervical, que se torna espeso, inhibiendo, la penetración espermática a la cavidad uterina.

Podemos afirmar que no hay evidencias científicas sustentables para considerar un efecto antiimplantatorio de los anticonceptivos hormonales.
La progesterona (progestágenos) induce la secreción de sustancias que, como la glicodelina, tiene como misión la diferenciación celular, determinando la formación de pinópodos endometriales y microvellosidades del sincitiotrofoblasto embrionario.

Las modificaciones endometriales producidas por los anticonceptivos hormonales no están asociadas a la reducción de la receptividad endometrial, dado que se demostró que la expresión de a5 ß3 integrinas y la formación de pinópodos en el epitelio endometrial -que son considerados marcadores de la maduración endometrial e indispensables para una adecuada receptividad e implantación- no están afectados de manera alguna por las concentraciones hormonales de estrógenos y progesterona contenidas en los anticonceptivos hormonales.

El ser humano, a diferencia de otros mamíferos posee un seguro antiluteólisis, representado por la gonadotrofina coriónica humana. Esta hormona, que ya es producida con anterioridad a la implantación por parte del embrión, es capaz de revertir la luteólisis aun cuando la misma sea inducida por prostaglandinas F2?, el más poderoso agente luteolítico conocido en la naturaleza. Esto demuestra que nada podrá impedir la implantación de un embrión que produce gonadotrofinas coriónicas en concentraciones suficientes.

Podemos deducir, entonces, que los anticonceptivos hormonales no alteran las condiciones para una adecuada implantación del óvulo fecundado en el endometrio.

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