El impacto en la vida sexual como motivo de discontinuación del método anticonceptivo: revisión sistemática y metaanálisis
Autores: Mirela Zaneva, Nandita Thatte, Ana Philpott, Clara Maliwa, Rhiana Mills y Lianne Gonsalves. Sex Reprod Health Matters, 2025 Dec;33(1):2552589. DOI: 10.1080/26410397.2025.2552589
Traducción y comentarios: Dra. Elina Coccio
Médica Ginecóloga Hospital B. Rivadavia
En un contexto en el que los derechos sexuales y reproductivos requieren actualización y defensa permanente, reconocer la aceptabilidad sexual como un factor que influye en la continuidad anticonceptiva no es un detalle menor, sino una necesidad clínica y ética.
Resumen
La posibilidad de mantener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo no intencional constituye un motivo central para el uso de métodos anticonceptivos. No obstante, los factores vinculados con la vida y la experiencia sexual de las personas usuarias de métodos anticonceptivos han sido históricamente subestimados en la toma de decisiones anticonceptivas.Esta es la primera revisión sistemática y metaanálisis que evalúa este problema. El objetivo fue medir si el impacto del anticonceptivo en la satisfacción y experiencia sexual provoca que la persona lo abandone o lo cambie.
El estudio incluyó 64 investigaciones con 125.586 participantes de entre 12 y 54 años. Todos fueron encuestados en clínicas o centros de salud pública a nivel global. El análisis se centró en 52.705 personas que cambiaron o dejaron su método anticonceptivo moderno (excluyendo preservativos) a pesar de querer evitar un embarazo.
El metaanálisis de 25 estudios demostró que el 5% de las personas abandona el método por motivos vinculados a su vida sexual (IC 95%: 0,03–0,08; I² = 94%; τ² = 1,31; Q = 381; p < 0,001). Los análisis por subgrupos no mostraron diferencias según la carga hormonal, el tipo de anticonceptivo o el problema sexual específico.
Los problemas en la vida sexual son causas clave para dejar los anticonceptivos. Su frecuencia es similar a la de factores muy estudiados como el costo o las barreras de acceso.
En conclusión, se necesitan investigaciones futuras que evalúen directamente el impacto de los anticonceptivos en la vida sexual. Además, las consultas médicas deben incluir la consejería sobre la aceptabilidad sexual del método para analizar sus efectos adversos y garantizar su continuidad.
Introducción
Hace treinta años, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (ICPD) de las Naciones Unidas (ONU) afirmó que todas las parejas y las personas tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos, así como el derecho a disponer de la información, la educación y los medios necesarios para la planificación familiar. Una herramienta clave que permite el ejercicio de este derecho es el uso de métodos anticonceptivos. El acceso a la anticoncepción es fundamental para la salud y los derechos de las personas usuarias y posibilita que mujeres y niñas participen más plenamente en la sociedad, incluyendo el acceso a la educación y al empleo.
La discontinuación anticonceptiva se refiere a aquellas personas que inician el uso de un método anticonceptivo y luego lo suspenden por cualquier motivo mientras aún se encuentran en riesgo de embarazo no intencional. Análisis previos sobre el uso de anticonceptivos en más de 30 países, a partir de las Encuestas Demográficas y de Salud (DHS), indicaron que el 38% de las mujeres con necesidad de anticoncepción habían discontinuado el método; esta cifra alcanzaba el 50% o más en algunos países, particularmente en regiones de América Latina y África La discontinuación puede asociarse con desenlaces adversos para la salud materna, neonatal e infantil, incluyendo mayor riesgo de embarazos no intencionales y de alto riesgo, mayor morbilidad materna y efectos psicológicos negativos en las mujeres y sus hijos.Las razones para suspender un método anticonceptivo pueden ser multinivel e interseccionales, tales como preferencias personales, efectos adversos, preocupaciones de salud, incomodidad o falta de acceso al método, así como factores interpersonales y relacionales, incluyendo la desaprobación de la pareja o del entorno familiar. Investigaciones previas centradas en los efectos adversos han enfatizado motivos médicos de discontinuación, tales como menorragia, sangrado intermenstrual, dolor pélvico, infecciones, cefalea, mastalgia, dolor en el brazo, depresión e hipertensión.
A pesar de la relevancia de comprender integralmente la discontinuación o el cambio de métodos anticonceptivos, persiste un área notoriamente subestudiada: la suspensión de la anticoncepción debido al impacto del método en la vida sexual de la usuaria.20-21 Esta escasez de investigación sobre la aceptabilidad sexual de los métodos anticonceptivos se objetiva en una brecha más amplia en materia de sexualidad y salud sexual dentro del campo de la salud y los derechos sexuales y reproductivos (SRHR).
Profundizar en la comprensión de los motivos de discontinuación anticonceptiva resulta particularmente oportuno, dado que restan menos de cinco años para alcanzar las metas 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
Resultados
Se incluyeron finalmente 64 artículos, correspondientes a más de 125.584 participantes encuestadas/os, con un rango etario de 12 a 54 años.
Resultados cuantitativos
Fue posible realizar el metaanálisis de 25 estudios sobre discontinuación, que representaron 6.428 personas en necesidad de prevención de embarazo que discontinuaron el uso de anticoncepción, de las cuales 440 lo hicieron por motivos relacionados con la vida sexual.
El modelo de efectos aleatorios indicó que la prevalencia global de discontinuación en personas en necesidad atribuible a razones vinculadas con la vida sexual fue del 5% (IC 95%: 0,03–0,08; I² = 94%; τ² = 1,31; Q = 381; p < 0,001).
Análisis
La prevalencia global estimada de discontinuación por motivos relacionados con la vida sexual fue del 3% (IC 95%: 1%–16%) para métodos no hormonales y del 6% (IC 95%: 3%–10%) para métodos hormonales. Aunque la prueba global χ² sugiere diferencias estadísticamente significativas entre subgrupos (p = 0,04), el contraste pareado entre métodos hormonales y no hormonales no alcanzó significación estadística (α = 0,05) en la metarregresión posterior.
El análisis por tipo específico de método anticonceptivo (n = 6.419 discontinuadoras/es en necesidad; 440 por motivos sexuales). La prueba χ² global indicó diferencias entre grupos (p = 0,001). Las estimaciones de prevalencia fueron:
- 16% para anillo vaginal (IC 95%: 0,05–0,40)
- 7% para SIU-LNG (IC 95%: 0,05–0,11)
- 3% para DIU de cobre (IC 95%: 0,01–0,16)
- 4% para implantes (IC 95%: 0,02–0,06)
- 4% para inyectables (IC 95%: 0,00–0,70)
- 3% para píldora anticonceptiva (IC 95%: 0,02–0,04)
No se evidenciaron diferencias pareadas estadísticamente significativas respecto del DIU no hormonal en la metarregresión de seguimiento.
En los análisis por categoría y nivel de motivo (según Higgins y Smith20) no se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre subgrupos ni por categoría ni por nivel.
Por categoría, las estimaciones fueron:
- Preocupaciones sobre función sexual (especialmente libido): 4% (IC 95%: 0,02–0,09)
- Preocupaciones sobre placer o funcionamiento de la pareja: 6% (IC 95%: 0,02–0,14)
- Preferencias/estética sexual: 6% (IC 95%: 0,01–0,30)
Discusión
Hallazgos principales
En esta sección discutimos cuatro hallazgos clave:
- los motivos relacionados con la vida sexual constituyen razones importantes y frecuentes de discontinuación anticonceptiva;
- su prevalencia es comparable a la de otras razones como costo o acceso;
- dichos motivos son escasamente evaluados;
- cuando se evalúan, existen desafíos metodológicos significativos en su medición.
Nuestros resultados aportan evidencia de que las preocupaciones vinculadas con la vida sexual representan un grupo relevante y cuantificable de razones para la discontinuación anticonceptiva. Con base en el metaanálisis, estimamos una prevalencia global promedio del 5% (IC 95%: 0,03–0,08; I² = 94%; τ² = 1,31; Q = 381; p < 0,001). Diversos organismos médicos consideran que una probabilidad de 1 en 20 constituye un evento “frecuente”, como lo señalan directrices de la Comisión Europea49 o del National Health Service del Reino Unido.50
Si bien es probable que un número mayor de mujeres experimente preocupaciones relacionadas con la vida sexual sin necesariamente discontinuar el método por esa causa, nuestros hallazgos demuestran que el impacto de un método sobre la vida sexual de la persona usuaria merece una consideración igualmente rigurosa que otras razones de frecuencia comparable.
Comentarios
La investigación en anticoncepción ha estado históricamente centrada en variables médicas clásicas como eficacia anticonceptiva, perfil de seguridad, efectos metabólicos y reducción del embarazo no intencional, como principales ejes de evaluación de un método anticonceptivo. Esta reciente revisión sistemática con metaanálisis sobre discontinuación anticonceptiva por motivos vinculados con la vida sexual, introduce una variante relacionada con los derechos sexuales y reproductivos que interpela de manera directa la práctica clínica: la aceptabilidad sexual del método anticonceptivo.
La estimación de una prevalencia global del 5% de discontinuación atribuible a preocupaciones relacionadas con la vida sexual no debería minimizarse. Una frecuencia de 1 en 20 resulta claramente relevante y comparable a otras causas de discontinuación ampliamente reconocidas y abordadas en programas de salud pública, como el costo o las barreras de acceso. Sin embargo, a diferencia de estas, la dimensión sexual ha permanecido escasamente integrada tanto en la consejería anticonceptiva como en la demostración de evidencia.
En la práctica ginecológica cotidiana, estos hallazgos reflejan una realidad conocida, aunque insuficientemente sistematizada: la elección y continuidad de un método anticonceptivo no dependen exclusivamente de su eficacia, sino también de su impacto sobre la experiencia sexual. Aspectos como la variación del deseo, la respuesta sexual, la lubricación vaginal, la percepción del método durante el coito (incluyendo la opinión de la pareja), así como los efectos indirectos derivados de alteraciones del patrón de sangrado, sequedad vaginal, molestias con el uso del método pueden influir de manera significativa en la adherencia al mismo.
Un elemento particularmente relevante que surge de la revisión es el subregistro que existe sobre el tema. El hecho de que el 83% de los estudios sobre discontinuación no indaguen en motivos vinculados con la vida sexual muestra un sesgo importante en la investigación: lo que no se pregunta, no aparece. Este vacío condiciona la interpretación de los datos y limita la comprensión de los factores que influyen en la continuidad anticonceptiva.
En el ámbito clínico, la inclusión de la sexualidad en la asesoría anticonceptiva continúa siendo heterogénea. Si bien algunas guías reconocen posibles efectos sobre el deseo sexual, la sexualidad rara vez es abordada como un componente central del bienestar general y de la salud integral de las personas. En muchos casos, la asesoría permanece enfocada en la prevención de eventos adversos médicos, sin incorporar de manera sistemática la calidad de la experiencia sexual como variable relevante en la toma de decisiones.
Las implicancias de esta omisión son concretas. Existe evidencia consistente que demuestra que la información anticipada sobre efectos adversos mejora la continuidad del método. En la práctica diaria , abordar de manera explícita la aceptabilidad sexual, con una comunicación abierta y considerando expectativas y opciones podría reflejarse en una mejor adherencia y mayor satisfacción con el método.
Desde un enfoque centrado en los derechos de las personas, no basta con asegurar el acceso a métodos eficaces. También hay que considerar si ese método se adapta al bienestar sexual y a la necesidad de cada paciente.
La exigencia de reportar una única causa de discontinuación simplifica en exceso un proceso que, en la práctica, es multifactorial. Del mismo modo, agrupar los motivos en categorías amplias como “eventos adversos” u “otras razones” dificulta identificar con precisión el impacto de la esfera sexual. Estas limitaciones no solo afectan la interpretación de los resultados, sino que también influyen en cómo se priorizan intervenciones, en la formación de los profesionales y en el diseño de políticas de salud públicas.
En base a lo observado surgen líneas de acción claras: incorporar de manera sistemática indicadores específicos sobre vida sexual en estudios de aceptabilidad y continuidad anticonceptiva; fortalecer la capacitación de los equipos de salud para integrar esta opción en la asesoría de forma explícita, basada en evidencia y sin estigmatización; y desarrollar herramientas que permitan abordar la toma de decisiones de manera más integral, facilitando el cambio de método cuando sea necesario.
Por otra parte, resulta importante profundizar el análisis del switching, un fenómeno todavía poco explorado. El cambio de método anticonceptivo no debería interpretarse únicamente como falla o insatisfacción, sino también como una expresión de poder elegir y de buscar de mayor adecuación entre el método anticonceptivo, el momento vital y las preferencias de la persona usuaria.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de lograr un modelo de atención verdaderamente centrado en la persona e individualizado, tratando de lograr un traje a la medida de la usuaria. Integrar la salud sexual incluyendo el deseo, el placer y la dinámica relacional, como parte de la evaluación anticonceptiva es clave para mejorar la calidad de la atención.




